
Saúl Hernández Bolívar
El Tiempo, Bogotá
Noviembre 10 de 2009
Es claro que la Corte Suprema de Justicia (CSJ) merece respeto por todo lo que representa, pero también lo es que sus integrantes son los primeramente obligados a guardar su dignidad y a llevar con honor y decoro la gravedad de su investidura. No obstante, de un tiempo para acá, algunos honorables magistrados han hecho su propia campaña de desprestigio con conductas que desdicen de la majestad de la Corte.
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